Publicado el mayo 11, 2024

En resumen:

  • El ruido y los gases son los puntos que más miedo dan, pero se pueden pre-revisar en casa con herramientas sencillas.
  • Las luces LED no homologadas y el ángulo de la matrícula son los «detalles tontos» que más suspensos provocan.
  • La pata de cabra tiene un sensor de seguridad que el inspector SIEMPRE comprobará y que tú puedes verificar en 30 segundos.
  • No todas las modificaciones requieren un costoso proyecto de ingeniería; a menudo un informe de conformidad es suficiente.

Llega la carta a casa. Esa notificación que te recuerda que tu moto, tu compañera de aventuras, cumple años y le toca pasar su primera (o su quinta) Inspección Técnica de Vehículos. Para muchos, es un mero trámite. Para otros, sobre todo si es la primera vez, se convierte en una fuente de nervios. ¿Estará todo en orden? ¿Me tirarán por esa pequeña modificación que le hice?

La mayoría de guías te dirán lo obvio: revisa las luces, la presión de los neumáticos, el estado de los frenos. Y tienen razón, es lo básico. Pero la verdadera inquietud, la que nos quita el sueño la noche antes, no está ahí. Reside en las pruebas que no podemos ver a simple vista: la de gases, la de ruido, o en saber si ese portamatrículas tan chulo que instalaste es legal o no. Son los puntos donde sentimos que perdemos el control y lo dejamos todo en manos de la interpretación de un inspector.

Pero, ¿y si te dijera que la clave para superar la ITV con tranquilidad no es tener una moto de serie impoluta, sino entender exactamente qué busca el inspector? La clave es adoptar su propia visión. Este no es otro listado genérico. Esto es una inmersión en la mentalidad de la estación de ITV. Vamos a desmitificar las pruebas más temidas y a poner el foco en esos detalles que marcan la diferencia entre un «Favorable» y un viaje inesperado de vuelta al taller.

Este artículo te guiará paso a paso a través de los puntos más críticos y a menudo olvidados, proporcionándote las herramientas y el conocimiento para que seas tú quien tenga el control. Analizaremos desde cómo medir el ruido de tu escape en tu propio garaje hasta las consecuencias reales de eliminar el catalizador.

La prueba de ruido: cómo saber si tu escape pasará antes de ir a la estación

Empecemos por el elefante en la habitación: el sonido de tu moto. Te encanta, es parte de su carácter. Pero para el inspector de la ITV, el carácter tiene un límite medido en decibelios (dB). La normativa general es estricta, estableciendo un máximo de 91 dB para motocicletas, pero no te quedes solo con esa cifra. El dato que realmente importa es el que aparece en tu ficha técnica. Ahí se especifica el nivel de ruido homologado para tu modelo exacto y las RPM a las que se debe medir.

El inspector colocará un sonómetro a 50 cm del escape y a 45 grados, y te pedirá que aceleres hasta las revoluciones indicadas. Si te pasas, es un defecto grave. Pero, ¿cómo saber si vas a dar el cante antes de ir? Afortunadamente, puedes hacer una prueba casera bastante aproximada. Coge tu móvil y descarga una app de sonómetro. Aunque tienen un margen de error, te darán una idea muy clara. Colócalo como lo haría el inspector, acelera con suavidad hasta las RPM de tu ficha y observa el pico. Si el resultado está más de 4 o 5 dB por encima de lo que dice tu ficha, tienes un problema. Asegúrate de que el dB-killer está bien puesto y no tiene holguras.

Luces LED aftermarket: el motivo nº1 de rechazo en la ITV y cómo legalizarlo

Mejorar la iluminación de una moto con tecnología LED es una de las modificaciones más comunes y lógicas por seguridad y estética. Sin embargo, es también una de las principales causas de rechazo. No basta con que la bombilla «quepa» en el faro; todo el conjunto (faro, bombilla, óptica) debe estar homologado para funcionar junto. El inspector buscará la marca de homologación europea (una «E» seguida de un número dentro de un círculo) tanto en el faro como en la propia bombilla.

Si has cambiado un faro halógeno por uno LED completo, o has puesto bombillas LED en un faro diseñado para halógenas, estás realizando una reforma de importancia. Según MOTO Club MAPFRE, los problemas en el sistema de alumbrado son de los más habituales. Para legalizarlo, no hay escapatoria: necesitarás pasar por caja. Dependiendo de la complejidad, el camino se bifurca.

Comparación visual entre faro LED y halógeno mostrando marcas de homologación E9

Como puedes ver, la diferencia no está solo en la luz que emiten, sino en las marcas grabadas que certifican su legalidad. Para cambios sencillos con componentes ya homologados, un Informe de Conformidad emitido por un servicio técnico de reformas puede ser suficiente. Para modificaciones más profundas, podrías necesitar un Proyecto de Ingeniería completo, lo que eleva considerablemente el coste y el tiempo.

Para aclarar las diferencias, esta tabla te ayudará a entender qué camino seguir:

Comparativa: Informe de Conformidad vs Proyecto de Ingeniería
Aspecto Informe de Conformidad Proyecto de Ingeniería
Coste aproximado 150-250€ 300-1000€
Tiempo de tramitación 5-10 días 15-30 días
Cuándo se necesita Modificaciones simples con componentes homologados Modificaciones estructurales o sin homologación previa
Validez Solo para la modificación específica Documento técnico completo

El ángulo de la matrícula: el detalle tonto por el que te pueden tirar la inspección

Aquí tenemos al rey de los «detalles tontos» que pueden arruinarte el día. Has comprado un portamatrículas más corto y deportivo para mejorar la estética de la zaga. Queda genial, pero ¿es legal? El inspector no se fijará en la estética, sino en dos cosas muy concretas: la visibilidad y la inclinación. La matrícula debe ser perfectamente legible y no puede estar escondida bajo el colín.

La normativa es muy específica. Según el Reglamento General de Vehículos, la matrícula no puede tener una inclinación superior a 30 grados respecto al plano vertical. Un inspector con experiencia lo detecta a ojo, pero si tiene dudas, usará un inclinómetro. Además, comprobará que el catadióptrico rojo obligatorio esté presente, sea visible y no esté tapado por la matrícula o el propio portamatrículas. También se asegurará de que la luz de matrícula funciona correctamente.

Tu plan de acción: verifica la matrícula en 5 minutos

  1. Descarga una app de inclinómetro o clinómetro en tu móvil.
  2. Coloca el móvil paralelo a la matrícula en posición vertical.
  3. Verifica que el ángulo no supere los 30° respecto a la vertical.
  4. Comprueba que el catadióptrico esté visible y no quede tapado.
  5. Asegúrate de que la parte inferior de la matrícula esté a más de 20 cm del suelo.

Estos cinco puntos te llevarán solo unos minutos y pueden ahorrarte el disgusto y el coste de una segunda inspección. No subestimes la importancia de la matrícula; es uno de los primeros elementos en los que se fija un inspector.

Pata de cabra y corte de encendido: la comprobación de seguridad que todos olvidan

Este es otro de esos puntos que muchos motoristas ni siquiera saben que se comprueba, pero que para el inspector es un elemento de seguridad fundamental. Hablamos del sensor de la pata de cabra. Su función es simple pero vital: parar el motor si intentas iniciar la marcha con el caballete lateral extendido, evitando así un accidente muy probable en la primera curva a izquierdas.

La comprobación en la ITV es sistemática y rápida. El inspector se subirá a tu moto, la arrancará en punto muerto, apretará el embrague, engranará primera marcha y, finalmente, extenderá la pata de cabra con el pie. En ese preciso instante, el motor debe pararse de forma inmediata. Si no lo hace, si titubea o si directamente no ocurre nada, tienes un defecto grave garantizado.

Detalle del sensor de caballete lateral y su mecanismo de conexión eléctrica

La buena noticia es que puedes replicar esta prueba tú mismo en el garaje en menos de un minuto. Solo tienes que seguir el mismo procedimiento. Si el motor no se para, no entres en pánico. Lo más probable es que el sensor esté sucio (barro, grasa de la cadena) o que el conector eléctrico esté flojo. Una buena limpieza y asegurarse de que la conexión está firme suele solucionar el 99% de los casos. Es una reparación sencilla que te ahorrará un suspenso seguro.

Cuándo necesitas un proyecto de ingeniería para pasar la ITV y cuándo basta con un certificado

El mundo de las modificaciones es un laberinto burocrático. «Reforma de importancia», «informe de conformidad», «proyecto de ingeniería»… son términos que asustan. Como mecánico, mi consejo es simple: no toda modificación es igual ante los ojos de la ley. La clave está en entender la diferencia entre cambiar una pieza por otra homologada y alterar la estructura o las características fundamentales de la moto.

El documento de referencia es el Manual de Reformas de Vehículos. Como señala el propio Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, este manual es la «biblia» que categoriza cada modificación y dicta qué papeleo se necesita. Cambiar un escape por otro homologado para tu modelo, por ejemplo, solo requiere un certificado del taller que lo montó. Sin embargo, si modificas el subchasis para un colín más corto, estás en territorio de proyecto de ingeniería.

El Manual de Reformas de Importancia del Ministerio de Industria categoriza cada tipo de modificación y especifica exactamente qué documentación es necesaria para su legalización.

– Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, Manual de Reformas de Vehículos

Para que te hagas una idea clara de los escenarios más comunes, aquí tienes una tabla que resume los requisitos y costes aproximados de las modificaciones más populares:

Tipos de documentación según la reforma
Tipo de modificación Documentación necesaria Coste aproximado
Cambio de escape homologado Certificado de taller 50-100€
Cambio de manillar Certificado taller + Informe conformidad 150-250€
Modificación de subchasis Proyecto de ingeniería 300-1000€
Cambio medidas neumáticos Informe de conformidad 150-200€
Instalación luces LED Informe conformidad o Proyecto 150-500€

Suprimir el catalizador: las consecuencias legales y mecánicas de «descatalizar» tu moto

Hablemos claro: quitar el catalizador de una moto que lo trae de serie es una de las peores ideas que puedes tener antes de la ITV. No hay «trucos» ni «aditivos mágicos» que te vayan a salvar. Es, sencillamente, un suspenso garantizado en la prueba de gases. El catalizador es una pieza clave del sistema de escape diseñada para transformar los gases más nocivos en otros menos contaminantes. Sin él, es matemáticamente imposible cumplir los límites de emisiones.

El Manual de Procedimiento de Inspección de las Estaciones ITV establece un límite máximo de 4,5% en volumen de CO (monóxido de carbono) para la mayoría de motocicletas. Una moto sin catalizador puede multiplicar esa cifra por 5 o por 10. Además del análisis de gases con la sonda, el inspector realizará una inspección visual. Están entrenados para buscar soldaduras no originales en los colectores o, simplemente, la ausencia del característico «abultamiento» del catalizador en la línea de escape.

Más allá de la ITV, «descatalizar» tu moto puede tener consecuencias mecánicas. Aunque puedas notar una ligera ganancia de potencia en altas revoluciones, también puedes perder respuesta en bajos y medios, que es donde más la usas en el día a día. Además, estarás emitiendo gases mucho más contaminantes y te expones a una sanción si te para la autoridad competente, ya que la moto deja de cumplir con su homologación original.

Cuándo le toca la primera ITV a tu moto y cada cuánto debes volver

Esta es la pregunta del millón para los propietarios novatos. La respuesta depende de la antigüedad y del tipo de vehículo. La norma general en España es sencilla: las motocicletas están exentas durante sus primeros cuatro años desde la fecha de primera matriculación. A partir de ese cuarto año, la inspección se convierte en una cita bienal (cada dos años) para el resto de su vida útil.

Los ciclomotores (hasta 50cc) tienen plazos ligeramente distintos: su primera ITV es a los tres años de la matriculación, y a partir de ahí, también cada dos años. Es importante tener clara la fecha que te corresponde, ya que circular con la ITV caducada conlleva una sanción económica. La multa establecida por la DGT por circular con la ITV caducada en España es de 200€, que se reduce a 100€ por pronto pago, pero que en ningún caso implica pérdida de puntos.

Para que no haya dudas, la siguiente tabla resume los plazos para los vehículos de dos y tres ruedas más comunes:

Plazos de ITV según tipo de vehículo
Tipo de vehículo Primera ITV Periodicidad posterior
Motocicletas A los 4 años Cada 2 años
Ciclomotores (hasta 50cc) A los 3 años Cada 2 años
Quads y cuadriciclos A los 4 años Cada 2 años
Motos de alquiler/autoescuela A los 2 años Cada año

Puntos clave a recordar

  • Tu ficha técnica es tu biblia: contiene los datos de ruido y dimensiones que el inspector usará como referencia.
  • Los fallos de seguridad, como el sensor de la pata de cabra, son defecto grave inmediato y muy fáciles de revisar en casa.
  • Cualquier modificación que afecte a la iluminación, geometría o estructura de la moto requiere documentación. Infórmate antes de comprar.

Guía de supervivencia para la ITV: diferencias entre defecto leve, grave y negativo

Una vez el inspector ha revisado tu moto de arriba a abajo, llega el momento de la verdad: el informe. El resultado puede ser Favorable, Desfavorable o Negativo. Entender qué implica cada uno es fundamental para saber cómo actuar. No todos los «fallos» son iguales ni tienen las mismas consecuencias.

Un resultado Favorable con defectos leves es el escenario más común. Significa que tu moto es apta para circular, pero se han encontrado pequeñas anomalías (por ejemplo, una luz de posición fundida o un claxon que suena poco) que, aunque no comprometen la seguridad de forma inmediata, debes subsanar. No tienes que volver a la estación, pero es tu responsabilidad arreglarlos.

El resultado Desfavorable es el que nadie quiere. Implica que se ha detectado al menos un defecto grave (luces LED no homologadas, gases por encima del límite, el sensor de la pata de cabra no funciona…). En este caso, tu moto NO es apta para circular, salvo para ir al taller y volver a la misma estación de ITV. Tienes un plazo de dos meses para reparar los fallos y presentarla a una segunda inspección, que suele tener un coste reducido o ser gratuita, dependiendo de la comunidad autónoma. Si te pasas del plazo, deberás pagar una inspección completa de nuevo.

Finalmente, el resultado Negativo es el peor de los casos. Se reserva para defectos muy graves que suponen un peligro inminente para la seguridad vial (un chasis partido, frenos que no funcionan, pérdida masiva de fluidos). Si recibes un resultado negativo, la moto queda inmovilizada en la propia estación. Solo podrá salir de allí en una grúa con destino al taller. Según los últimos datos publicados por el Ministerio de Industria, los fallos más comunes que llevan a un rechazo son los relacionados con el alumbrado y la señalización (11,2%), las emisiones contaminantes (4,9%) y los neumáticos (4,3%).

Comprender la gravedad de cada posible resultado te prepara para cualquier eventualidad. Es crucial interiorizar las diferencias entre los tipos de defectos para actuar correctamente.

Ahora que conoces la visión del inspector y los puntos críticos, puedes afrontar la ITV no como un examen, sino como lo que realmente es: una revisión que garantiza que tu moto es segura para ti y para los demás. Utiliza esta guía para prepararte con confianza y disfrutar de la carretera con total tranquilidad.

Escrito por Javier Martínez, Jefe de taller mecánico con 20 años de experiencia especializado en diagnóstico y mantenimiento de motocicletas multimarca. Técnico superior en automoción certificado por las principales marcas japonesas y europeas.